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El concejal de Planteamiento Urbanístico, Manuel Saravia, descubre la placa Docomomo del Cinema Roxy acompañado por el presidente del Coava, Manuel Vecino, y el propietario del edificio, Enrique Cerezo, entre otras autoridades y profesionales. La Fundación para la Documentación y Conservación de la Arquitectura y el Urbanismo del Movimiento Moderno Docomomoque estudia la arquitectura moderna con el fin de lograr su reconocimiento como parte de la cultura del siglo XX, otorga esta distinción a través de la que este edificio comienza a formar parte del patrimonio del Movimiento Moderno. Tras el cese de la actividad del edificio como cinematógrafo, el arquitecto José Ignacio Izquierdo Galerón realizó un proyecto de adaptación a casino, donde se conjugan la protección del patrimonio edificado y la memoria colectiva con las actuales necesidades funcionales, sociales y económicas. De esta manera, en la fachada solamente se han realizado labores de limpieza general y reparación de los elementos deteriorados con el objetivo de conservar y poner en valor las características arquitectónicas y formales originales. En cuanto al interior, las remodelaciones se han orientado hacia el nuevo uso del edificio, aunque conservando la situación de algunos elementos, como por ejemplo las escaleras. De este modo, la Comisión Territorial de Patrimonio Cultural de Valladolid decidió que el pozo se conservase, por lo que se encuentra perfectamente integrado el espacio principal de sala de juegos y apuestas del casino.

Visita virtual Exposición de ilustraciones Historia de descubrimiento Global cultural en línea.

Una buena prueba del inusitado equilibrio que se da entre ambas tendencias la constituye el hecho de que, durante esos veinte años, tan sólo las tibias recaudaciones obtenidas por Kundun y Al límite —al menos en Estados Unidos— permitirían hablar de sendos fracasos comerciales. De haberse estandarizado o institucionalizado, lo ha hecho en el mejor de los sentidos, instaurando un modelo o género scorsesiano en la misma medida en que antes han existido uno hitchcockiano, bressoniano o felliniano. Denial tendría que separar el bien del mal. Si bien la envergadura de su cine no ha dejado de aumentar desde Uno de los nuestros —en todos los aspectos imaginables: presupuestos, ambición narrativa, amplitud de los elencos— y su arquitectura visual no únicamente no se ha resentido sino que se ha ido refinando —a agonía del terreno que ha ido ganando su incuestionable gusto por la fragmentación narrativa: de los cortes de montaje de El rey de la farsa a los 2. Cuando acepta proyectos de encargo, el cineasta sabe anatomía resolutivo y eficaz sin por ello abandonar su inventiva y personalidad. Un mensaje subliminal en Uno de los nuestros Una comida en La época de la inocencia Constantes de su cine En primer lugar, y como corresponde a cualquier cineasta-autor que se precie, la filmografía de Scorsese excursión siempre en torno a una misma serie de temas, personajes y obsesiones. Pero al margen de esta constante, que iré desgranando a lo largo del libro, lo primero que salta a la vista es el espécimen de personaje por el que siente especial querencia, prescindiendo casi siempre de los arquetipos o de los estereotipos. Estrechamente relacionadas con lo anterior cabe ver otras dos tendencias: la proliferación de individuos con una marcada inclinación hedonista y su desesperada persecución del sueño americano.

Avance editorial: ‘Martin Scorsese. El bulevar de los sueños rotos’ de Óscar Navales

Alocución de clausura de la decimonovena publicación de la Muestra de Cine Lleno por Mujeres, a cargo de Castro Rasal, directora de producción del Carnival Internacional de Cine de Huesca. Cuando escribía este discurso, para ayudarme a plasmar lo que quería deciros actualidad, me imaginé la escena de un guion: INT. Empezaría diciéndole que aquende en la tierra hay mucha diferencia de seres, de géneros, de razas… El extraterrestre me diría que eso es una gran suerte, una gran riqueza, una fuente de amor. Y yo le daría la mala noticia: a los terrícolas esa diversidad nos produce MIEDO, que es justo lo contrario al amor.

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